Mensaje de la Superintendencia de Escuelas Católicas de la Diócesis de Arecibo para la Cuaresma 2017 “Mi familia y yo serviremos al Señor”

Este es el anuncio gozoso que nace desde lo profundo del corazón del creyente, de todos aquellos que han hecho la experiencia del Amor Gratuito, Incondicional y Misericordioso de Dios, personalmente y en el seno de su hogar, y experimentan la NECESIDAD de compartirlo con otros.

Es aquella experiencia maravillosa de haber descubierto el proyecto grandioso que Dios tiene con la familia, de haber percibido el sostén, el amor y la ternura de Dios, en su diario vivir, en los buenos y malos momentos.

Quien grita: “Mi familia y yo serviremos al Señor”, es quien CREE y HA TOCADO CON MANO la fidelidad de Dios, y así como San Pablo, dice: “Ay de mí, si no evangelizo” (cfr. 1Cor9,16)… “Ay de mí si no comunico esta buena noticia a otras familias, quizás en dificultad o con dudas por los avatares de la vida.”

Es por esto, que invitamos, en este Año de la Familia, a no dejar perder de vista este tiempo privilegiado que es la Cuaresma. Tiempo de gracia. Tiempo de renovación.

¿Cómo yo y mi familia podemos servir mejor al Señor? ¡Disponiendo y preparando nuestros corazones con la ayuda de Dios mismo!

¿Cómo hacer esto? Pueden comenzar, primero de todo, preparando en su hogar un lugar con una cruz u otro signo, con una cinta violeta, y una foto de toda la familia, para expresar que en esta Cuaresma desean escuchar y caminar con mayor atención, todos juntos, con el Señor.

Pueden tomar un compromiso, todos juntos. Algo que desean mejorar como familia, pero dialogado y escogidos por todos. Por ejemplo:

  • sacaremos más tiempo para compartir en la mesa;
  • un día en la semana leeremos la lectura del domingo siguiente y compartiremos lo que esta dice a cada miembro;
  • nos escucharemos profundamente y no nos interrumpiremos mientras el otro habla;
  • evitaremos comentarios negativos entre nosotros y de los demás;
  • visitaremos una vez en semana, posiblemente el domingo, alguien que necesita o está solo: un pariente, un vecino, etc.;
  • cuando haya una pelea o mal entendido, no dejaremos pasar el día, sin aclararnos y pedirnos perdón;
  • anotaremos en un cartelón todos los beneficios que hemos recibido del Señor en la semana.

¡Cada familia sabrá escoger lo que mejor necesita!

Invoquemos el Espíritu Santo y a la Sagrada Familia para que nos vuelvan familias cada vez más “santas e inmaculadas” ante el Señor. Pero, ¡atención!, no olvidemos que el propósito que hemos escogido juntos, para crecer en el amor como familia, lo tenemos que poner y mantener en las manos del Señor. Él es quien nos salva y nos salvará, de modo particular cuando tambaleamos en nuestros propósitos, o caemos, si con sencillez y confianza nos dirigimos a Él.

Es por esto que la Iglesia, como Madre y Maestra, nos propone las herramientas de la oración, de las obras de caridad y del ayuno, como estrategias para que nuestro corazón, personalmente y con toda la familia, se fortalezca en el amor.

En el Mensaje de esta Cuaresma el Papa Francisco nos invita a: “Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.”

Queridas familias, como decía el Papa San Juan Pablo II: “Familia, ¡sé lo que eres!”. Familia, sé esa comunidad de personas unidas en el amor, al servicio de la vida y al desarrollo de la sociedad, que participa en la misión evangelizadora de la Iglesia. (cfr. Doc. Familiaris Consortio 17).

Estos son los mejores deseos de las Escuelas Católicas de Arecibo, para ¡QUÉ RESUCITEMOS CON GOZO EN EL SEÑOR!

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